El gorrioncillo confiado. ( Escrito en 2012 )

 Erase una vez un gorrioncillo que, alejado de su madre, se había cansado de

volar y fue a caer en al asfalto de la ciudad. Fue su suerte que una persona de

buen corazón, de esas que aún quedan, lo recogiera y llevara a su hogar. E

hizo que también fuera el hogar del pajarillo que, confiado, comió y bebió de

algún objeto extraño al pico de su mamá; no obstante era feliz y engordó y,

confiado, quiso volar emulando a sus congéneres. Envalentonado, levantó el

vuelo, pero no había aprendido a aterrizar… Cayó otra vez contra el asfalto, por

confiado, pero cuando chocó contra el suelo, su almita limpia voló más veloz

que nadie hacia el cielo de los animales donde siempre permanecerá con el

buen recuerdo de quien lo cuidó, agradecido y sonriendo, porque los

gorrioncillos también saben sonreír.